jueves, 1 de febrero de 2007

Garra de Wílliam Venegas cae en Miss Sunshine

Pequeña Miss Sunshine (2006): comedia exquisita, irreverente, con buen estilo y excéntrica. El filme es dirigido por la pareja de Jonathan Dayton y Valerie Faris, su primer largometraje.
Pequeña Miss Sunshine se plantea como “cine de carretera” (road-movie), en cuanto que es el viaje de una familia, en una vieja camioneta VW, hacia un reinado infantil en Sunshine, California. Se trata de una estirpe disfuncional y, por aquí, se enderezan críticas sutiles y abiertas contra el concepto de familia en una sociedad capitalista burguesa, pomposa y consumista.
La película se estructura a partir de la conducta de una familia desestructurada y de las irreverencias de sus miembros. Así, la niña que sueña con ser reina de algún concurso de belleza, sin condiciones físicas para ello. Extraordinaria la actuación de Abigail Breslin como Olive.
Luego un papá que busca estabilidad económica con su método contra el fracaso, pero que fracasa vendiéndolo. En este papel tenemos a Greg Kinnear, buen actor. Su pareja es una mamá permisiva, muy bien encarnada por la actriz Toni Collete
El otro hijo es un adolescente fanático del pensamiento del filósofo alemán Friedrich Nietzche, por lo que estudia su libro titulado Así habló Zaratustra. En la camiseta del joven se lee: “Jesús se equivocó”, que se acerca a la frase de Niezche de “Dios ha muerto”, sobre la crisis del pensamiento. Este joven vive en absoluto silencio.
El abuelo es un viejo con actuación inolvidable de Alan Arkin. Al final de sus años, este abuelo ha decidido esnifar drogas e insistir, ante su nieto, en la necesidad de amartelar a cuanta mujer se pueda. Queda un tío homosexual, quien ha intentado suicidarse. Es un tío especialista en la literatura del francés Marcel Proust y de su obra titulada A la busca del tiempo perdido.
Poco sería de estos personajes sin la perfección del guion de Michael Arndt, de sencilla complejidad, inteligente defensa del derecho de cada quien a ser diferente. Se cuestiona a nuestra sociedad tan falsa, gazmoña, superflua, de farándula y de apariencias, donde la vida es un eterno concurso de belleza para casi todos. (Resumen de crítica publicada en La Nación el miércoles 31 de enero).

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